martes, mayo 25, 2010
Software Libre ¿Amigo o Enemigo?
Han pasado ya unos años desde que Linus Towalds crease el sistema operativo que inició en gran parte la revolución del software de fuentes abiertas y el software libre, y es justo esta distancia temporal la que empieza a darnos una perspectiva fiable de las consecuencias de esta revolución, tanto las ventajas como las desventajas.
Hace unos quince años, cuando Linux aun no era una alternativa profesional a la altura de sus competidores, el mercado de los sistemas operativos servidores estaba tremendamente fragmentado y en buena medida especializado: Sun Solaris (SunOS), IBM AIX y Hewlett Packard HP-UX (que fagocitó a competidores como Digital UNIX y Compaq Tru64 UNIX, entre otros) se disputaban el mercado de propósito general, Cray UNICOS se centraba en el proceso masivamente paralelo y los modelos matemáticos, Sgi IRIX dominaba el nicho de los gráficos 3D, NCR MP-RAS el tratamiento de enormes cantidades de datos… A esto habría que sumar otros derivados de UNIX como DG-UX, SINIX, ULTRIX, los (ya entonces viejos) sistemas operativos de mainframes y minis como OS/370 (que heredaba del original OS/360 y derivó en OS/390 y Z/OS), VAX/VMS, OS/400, etc., e incluso las versiones tempranas de Windows NT o el extinto OS/2. El usuario tenía múltiples alternativas y siempre una que se adaptase perfectamente a sus necesidades…
¿Qué ha pasado? ¿Cuál es el panorama actual? Si repasamos todas y cada una de las ofertas encontramos que, o bien han desaparecido y las empresas que las desarrollaban ofertan ahora Linux o están en franco peligro de desaparición e igualmente sus desarrolladores combinan el producto original con Linux.
HP, tras absorber con adquisiciones productos como ULTRIX, VMS, Tru64 UNIX, etc. mantiene HP-UX ligado a una arquitectura hardware casi muerta (IA 64) sin apenas actualizaciones desde hace años, centrando el núcleo de su negocio en Linux. Otras grandes empresas han abandonado directamente sus sistemas operativos: Sgi (casi desaparecida) dejó de lado IRIX a favor de Linux sobre IA64, Cray está en vías de descontinuar UNICOS y vender únicamente Linux (con arquitecturas avanzadas sobre AMD x64); mientras que otras directamente han abandonado completamente el par hardware/sistema operativo y se centran ahora en los servicios o en software complementario. Por supuesto, no ha sido siempre Linux el destino de la concentración de la oferta, y encontramos ejemplos como NCR en este sentido, que está discontinuando sus sistemas Teradata basados en MP-RAS (su variante de UNIX) hacia Windows Server o Unisys, que hace ya años adoptó Windows Server y se publicita ahora como una compañía “anti UNIX”.
El resultado a largo plazo es que (siempre centrados en el mercado de los sistemas operativos servidores) ahora la oferta se reduce a menos de cinco alternativas: Linux, Windows Server (Windows NT), Sun Solaris y poco más. Incluso titanes como HP-UX llevan años sin recibir una revisión mayor por falta de inversión en I+D, y probablemente Sun Solaris (más aún con la incertidumbre de su adquisición por Oracle) corra la misma suerte.
Pero la mayoría de las empresas que en su día ofertaban sistemas operativos servidores siguen en este mercado, solo que ahora centradas en el sistema operativo Linux ¿Y a dónde van ahora las partidas de I+D que se destinaban a los departamentos de desarrollo de sistemas operativos? ¿A colaborar con la comunidad Linux? Es evidente que la respuesta es no. Estas partidas se centran (además de a capear la crisis) en ofrecer mejores servicios profesionales (integración consultoría, etc.) en torno a Linux, y en el mejor de los casos se liberan (ceden para su integración en Linux) contados (y con cuentagotas) módulos software de los sistemas operativos que han condenado a desaparecer.
La conclusión sobre los efectos del software libre en el mercado de los sistemas operativos servidores no parece muy positiva según este rápido y ligero análisis… ¿Nos espera una evolución similar en sectores donde el software libre aun no lleva tanto tiempo? Bases de datos, servidores de aplicaciones…
Pero si bien el software libre y de fuentes abiertas está siendo una excelente excusa para la desinversión en I+D por parte de las grandes empresas, está configurándose como uno de los pilares en los sistemas de titularidad pública (los usados por el sector público para ofertar servicios a ciudadanos, empresas y otras administraciones).
¿Cuál es el panorama en este sector? La situación actual es que el software libre y el software de fuentes abiertas se ve mayoritariamente como una forma de reducción del gasto en licencias e inventarios de patrimonio. ¿Es este el camino a seguir? Evidentemente, de nuevo la respuesta es no. El gasto que acostumbraba a destinarse a licencias de productos software se destina ahora a integraciones y adaptaciones sobre software libre, pero el concepto de la reutilización se queda en esto, únicamente en reutilizar productos de software libre generados por comunidades externas.
Sin embargo, en el sector público, ni las soluciones de software libre / software de fuentes abiertas ni el software con licencias privativas (software comercial convencional) cubren directamente las necesidades de las diferentes administraciones, y los desarrollos a medida y trabajos de adaptación e integración son una necesidad común inevitable. Y son justo estos trabajos, que a menudo se apoyan en bibliotecas, productos o frameworks de software libre los que constituyen el grueso de la propiedad intelectual de las administraciones públicas y organismos que los contratan, y por extensión, propiedad de los ciudadanos (y empresas), que son los que finalmente pagan todo con sus impuestos y aportaciones.
No obstante, y pese a constituir por cantidad de dinero invertida, una parte de gran importancia dentro del patrimonio del estado, es de todas la sin duda peor tratada: No está inventariado, se contratan innumerable desarrollos idénticos por distintos organismos que ni siquiera se preocupan de localizar piezas reutilizables ya desarrolladas, no se asegura la propiedad íntegra de los trabajos pagados mediante los contratos adecuados y muchos trabajos se pierden de forma definitiva cuando termina su periodo de utilidad por el órgano que lo servía o utilizaba, aunque pudiese tener una continuidad en otros ámbitos o administraciones.
Aunque legalmente el intercambio de información entre administraciones está bien respaldado (Directiva 2003/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la Reutilización de la Información del Sector Público, LEY 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público, Libro Verde de la Comisión Europea sobre la Información del Sector Público, etc.), es probablemente la más poco común de las prácticas, y es que las entrañas burocráticas, legales y administrativas necesarias para el intercambio real de la propiedad intelectual echan para atrás a la mayoría. Pero esta “comodidad” o “ahorro de esfuerzo” les cuesta ingentes cantidades de dinero a los contribuyentes y priva a los ciudadanos del acceso a un software que es de ellos y sobre el que no hay ningún motivo para retenerlo.
La solución a estos inconvenientes es sin duda mucho más sencilla de lo que puede parecer en un principio: El software de fuentes abiertas / software libre. La publicación del software contratado por el sector público en forjas comunitarias, con el código fuente y la documentación asociada, disponibles a todos los posibles interesados supone una solución barata y rápida para implementar este intercambio de información y permitir al ciudadano acceder a lo que es suyo. Es más, los inconvenientes de este modelo son prácticamente inexistentes, y las potenciales ventajas son innumerables.
Pero la transición del sector público desde consumidor a productor de software libre o software de fuentes abiertas debe hacerse siguiendo una serie de procedimientos especialmente ordenados:
• La infraestructura necesaria para la publicación de la propiedad intelectual (hardware/software/servicios) debe ser proporcionada sin coste desde un organismo central (Ministerio de la Presidencia, Ministerio de Industria, etc.).
• Esta publicación debe ser obligatoria excepto en casos especialmente detallados (ley de contratos), con mecanismos para que la excepción no se convierta en la norma.
• Debe proporcionarse la asesoría, consultoría y asistencia necesarias para ayudar a las administraciones a gestionar la adquisición de propiedad intelectual cuyo destino paralelo sea la publicación con una licencia de software libre (EUPL, GPL, etc.). Esta ayuda debe provenir de un organismo especializado (¿Cenatic?).
• Debe formarse al sector público en la reutilización de información ya disponible e instarse a las empresas que prestan servicios al sector público igualmente a esta reutilización.
Por supuesto, un trabajo más profundo sería analizar si los verdaderos obstáculos para el intercambio de información entre organismos no es únicamente la mera burocracia, sino la conjunción de costumbres, normativas, actitudes personales y medicridades políticas...
No había contemplado la posibilidad de que un Sistema Operativo "Libre", también tenga normas; debido a que lo tomamos como un Sistema Gratis y no exigimos dichas normas.
Saludos..!!
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